Imágenes de las inundaciones en Manila

Lejos del pantanal de Manila, la brutal tromba de agua de la tormenta tropical «Ketsana» llega a Internet, cuyas redes sociales se han convertido en el medio ideal para que los filipinos cuenten al mundo su tragedia.


Desde el mismo sábado por la mañana, algunos internautas ya hablaban de un «tsunami en Manila» y bromeaban con salir a hacer surf por el desbordado río Pasig o con sacar las botellas para practicar submarinismo en las calles inundadas.

Cuando a las pocas horas se vio que el asunto era muy serio y el aguacero había dejado a cientos de miles sin hogar, cambió el tono de los comentarios y los mismos guasones se dedicaron a bombardear la red con mensajes pidiendo donaciones para los afectados.

Ryan Buaron, un analista financiero de 28 años, convirtió su página de Facebook en un improvisado centro de operaciones con números de teléfono y personas de contacto para localizar a amigos o familiares y mandar paquetes de comida y ropa.

«Amigos de todo el mundo, por favor necesitamos su ayuda», reclama en su perfil.

Gracias a Facebook, una mujer embarazada que estaba incomunicada en la arrasada provincia de Rizal pudo ser localizada a tiempo para dar a luz a su bebé en el hospital tras haber pasado casi 20 horas a la intemperie.

Buaron y miles de otros usuarios apelaron en particular a la comunidad de diez millones de emigrantes filipinos, que se lanzaron a la red en cuanto se enteraron del suceso para preguntar por sus familias y allegados.

Entre esta comunidad, decenas de residentes en Estados Unidos compararon la furia de «Ketsana» -de nombre local «Ondoy»- con la del huracán «Katrina», que asoló en 2005 el estado de Nueva Orleans.

La segunda plataforma más utilizada fue Twitter, donde la masiva campaña de donaciones logró el apoyo de celebridades de Hollywood como la actriz Demi Moore.

El aluvión de mensajes y peticiones de ayuda casi bloquea la cuenta del senador y presidente de la Cruz Roja de Filipinas, Richard Gordon, quien en 24 horas también recibió más de mil llamadas y mensajes en su teléfono móvil.

A través de Twitter se conocieron algunas de las historias personales más impactantes durante la crisis, como la de un juez de distrito de Quezon City que evacuó a cien ciudadanos con botes salvavidas conectados al «jet ski» que utiliza en sus vacaciones.

Un ingeniero informático identificado como «Kanin Lamig» (arroz frío) creó un mapa interactivo de Google con aquellos lugares donde más se necesitaban material de emergencia, cumpliendo con la máxima filipina del «bayanihan», ayudar al prójimo, especialmente en situación de apuro.

Otro sitio exclusivamente dedicado a los efectos de la tormenta fue habilitado en el http://ondoy.tumblr.com, y a los pocas horas se convirtió en uno de los visitados.

Youtube también se erigió en protagonista por los dramáticos vídeos colgados por los testigos en Marikina o Pasig, dos de los municipios más afectados de Manila.

Las imágenes, que dieron la vuelta el mundo en cuanto fueron recogidas por los medios internacionales, mostraron a vecinos subidos a los tejados de sus casas, otros desplazándose en balsas por avenidas convertidas en piscinas y coches sumergidos en agua que llegó hasta los dos metros de altura.

El sinfín de iniciativas de ayuda surtió efecto y ha superado, según los voluntarios, a la muy criticada operación de emergencia emprendida por el Gobierno para ayudar a los cerca de 1,8 millones de damnificados por la tormenta que, al menos causó 240 muertos.

«Si la presidenta (Gloria Macapagal) Arroyo se hubiera gastado en modernizar los radares de la agencia meteorológica el mismo dinero que en sus cenas en restaurantes caros de Estados Unidos, esto jamás hubiera sucedido», escribió «Enraged» (enfurecido) en un foro del rotativo «Philippine Daily Inquirer».

En momentos como éste, los filipinos deben echarse una mano los unos a los otros y mantener buena cara ante la adversidad de «la madre de todas las tormentas», recomendó el blogger Melvin Calimag.

Artículo original aquí